viernes, 5 de noviembre de 2010

Caminos cruzados, elecciones y el destino a un lado

La vida... Un momento que existe en el tiempo, un momento de emociones, un momento de sensaciones. He llegado a un punto en el pequeño pestañeo al que tengo el honor de llamarlo mi vida. El dolor, una pequeña sensación que mata, provocado por ti o por alguien más, un instante en el cual quieres morir, un sentir que no quieres tener, un sutil ardor en el corazón. Me explico que es malo ver sufrir a alguien que quieres, peor aún ver entre espinas a alguien que también quiere. Imaginarse las lágrimas de ambos es una sensación de persuasión para continuar mi camino, esas imágenes recorren mi cerebro como si viera una película de los años 50 o 60, sentado en el automóvil. Me miro al espejo, mi rostro desencajado por situaciones ajenas, síntoma que de alguna manera me comporto como hace no mucho y como lo que soy. Personas que se separan, cae un rayo, la luna oculta tras la travesura, la lluvia ausente por que en alguien más esta presente. Hoy quizá día de revelaciones, quizá día de recuperar la vida mientras tanto cuatro paredes escuchan el llanto, cuatro paredes saben de un llanto escondido y otras cuatro paredes escuchan preguntas y palabras lanzada al aire, palabras que pretenden darle sentido a un momento, palabras que buscan respuestas, palabras... simplemente palabras, por que saben el llanto, el enojo, que ya se le dio a esa persona por eso llego el momento de buscar respuestas. En la orilla de mi cama no busco solo la calma de mi alma, busco las respuestas a lo que ocurrió, hoy, ayer, anteayer, dos personas lloraron, una seca sus lágrimas, la otra no puede ni siquiera acercarse a un papel, ha convertido de su vida un mar de dolor, mientras alguien se mira al espejo tomando su cara de sorpresa como una falsa realidad. Hoy, una semana, un mes dos personas lloraron, mientras una se quejaba delante de todos y cuestionando la justicia divina la relación entre el ser y el hacer. Una semana, un mes, un año dos personas lloraron por la distancia a la que están sujetos, mientras uno iniciaba un camino largo sin rumbo a ningún lugar, solo caminar, solo escribir, solo hablar, qué destino preparara??. Hoy dos personas tal vez sigan llorando, hoy tal vez sean más, hoy, solo hoy me doy cuenta que no soy ajeno a nada, hoy me doy cuenta que quiero llorar, de dolor, de enojo pero sobretodo, llorar de libertad. Hoy puede que dos personas hayan llorado, así como también una se ha liberado, aunque aún me pregunto ¿Dónde esta la justicia a una lucha desinteresada?. Pregunta que solo se responderá riendo cuando se pueda, llorando cuando se necesite y viviendo en el sendero que uno se ha forjado...Así quizás en un futuro dos personas no lloren, quizá decenas de persona disfruten un parpadeo más del universo al que le llamamos vida...
Raxyz
4 de Noviembre de 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario

He vuelto

Después de años tocando el suelo, la caída fue fatal, conocí el fondo del mal, pero encontré el regreso en un vuelo. Mis alas de pronto...